La necesidad de avanzar hacia la transformación digital es uno de los desafíos más fuertes para las empresas del siglo XXI, sin embargo, para que una estrategia digital brinde buenos resultados es fundamental la implementación de tácticas adecuadas, fundadas en el apropiado diagnóstico del negocio y enfocadas en objetivos y resultados clave.

En Kibernum contamos con profesionales especializados, capaces de llevar a la práctica la visión estratégica, determinando cuáles serán los productos por construir en forma tal que entreguen valor e identifiquen el viaje del cliente, sin necesidad de una inversión demasiado alta.

Un cambio de esa envergadura requiere el acompañamiento de un equipo especialista, en un proceso que se diseña a medida y según necesidades de cada organización, que requiere entrenamiento y acompañamiento constante, definir necesidades y fijar objetivos acordes al nuevo modelo de negocio.

Para lograrlo, el equipo de Kibernum realiza entrenamiento al personal, traspasando el valor que tiene pensar de manera distinta el cómo entregar los servicios y haciendo entender que las organizaciones requieren, más que mandos directivos, facilitadores; apostando por una estructura horizontal donde todos son necesarios, facilitando la capacidad de interrelacionarse, sin importar el nivel de cada uno dentro de la organización.

Rubén Altamirano, facilitador con experiencia en procesos de transformación digital, resalta que “ya no hablamos de revolución industrial, hoy es industria 4.0 o revolución digital, que implica un cambio de paradigma súper fuerte a nivel organizacional. Si no estás en internet, no existes” y es dentro de ese nuevo paradigma que debemos ser capaces de analizar las necesidades de nuestros clientes y adaptarnos a ellas.

Algunas acciones de este proceso son pasar de la multicanalidad a la omnicanalidad, es decir, pensar en mejorar y homologar la experiencia cliente independiente del canal que utilice. También considerar un portafolio de productos, priorizado en función del valor que queremos entregar a nuestros clientes y como impacta en los objetivos de negocio.

Una buena visión táctica nos permitirá avanzar en todos los frentes necesarios tanto dentro como fuera de la organización, gestionando un cambio cultural, adoptando practicas colaborativas, herramientas y tecnologías de vanguardia para un posicionamiento eficaz en mercados competitivos y cambiantes, y por supuesto, posicionando a nuestros clientes al centro de todo proceso, implicando esto, hacer lo necesario para estar siempre disponible para él.